martes, junio 26, 2007

Mis cinco magníficos (parte 3)

Un viejo amigo me dijo una vez que si no había tenido queveres con un extranjero, no había vivido... y por azares del destino me había rezagado en aquellos terrenos internacionales hasta que un día...
¿Lo conoces? fue la pregunta de mi acompañante al ver que en aquel baile de salón saludaba yo a un hombre con todo la apariencia de extranjero.
No, ¿por?...
A los minutos me encontraba platicando con un hombre de rudo español, blanca tez, ojos claros y de canadiense procedencia (y es cuando uno recuerda, no corro, no grito, no saludo a desconocidos)
Después los telegramas al estilo ESPERO EN LA SEMANA PODER REVISARNOS. PASES A UN BUEN DÍA...cof cof que dijoooooo??? se dejaron venir. Sólo por teléfono empezamos a tener contacto (dammmmm) y esta insípida relación no me empezaba a gustar. Hasta que un día después de 2 plantones (yo creo tenía el horario anterior al de verano) y una llamada a las 5 de la mañana para decir adiós, el partió a su fría ciudad, y yo me quedé sin saber que era aquello de la práctica de una lengua extranjera o algún negocio transnacional caray...NEEEEEEEEEXTTT!!!

5 comentarios:

Dr.Marbolius Kempka dijo...

Y si te llegaste a quedar con alguno?

Penelopita dijo...

Espere nuevas historias compañero, no os desespereis...

Amelia dijo...

jajjajaja noooo! jajajjajajaj

haaay eso de los extranjero! jajajaja

pues a ver si un día de estos lo vas a visitar noooo??? ajáaaaa jjajajaj. ya para cerrar el trato ;)

Ana F. dijo...

jajajajajaja si lo sabre yooooo!!!

No hay problema hermanita. Aquí los nacionales también hacen eso (cuando se van o nos vamos)

Anónimo dijo...

Estos pinches canadienses, tan frios como su invierno. Con varios meses aqui y no se me ha hecho probar el producto local,
Nena