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lunes, agosto 06, 2012

La vez que no me pude atrever

Hoy recordé esa historia, nuestra historia. Joven, loco y tonto amor...


martes, abril 17, 2012

Vida prestada



¿Penélope Fortuna?, el misterioso hombre a la puerta preguntó. No tardé en afirmar cuando me entregaba un paquete y me hacía firmar la entrega. Él mismo cerró la puerta y me quedé con las manitas llenas de algo que no esperaba, algo que no era mío. Me senté a la mesa y lo abrí con cuidado. En el anterior encontré unos viejos acetatos y un diario con un nombre familiar pero a la vez de alguien que nunca antes había escuchado mencionar: Anónima Fortuna, mi tía Anónima. Leí e inmediato me enganchó, comencé a vivir una vida que no era mía, una vida prestada, una vida anónima. Pensaba en qué momento habría escuchado tal canción, o escrito esta página o robado aquel beso. Seguí leyendo, sigo leyendo. Creo su llegada me ha puesto a recordar, a vivir…vivir prestado.
…Quisiera vivir en otro tiempo, con otras personas, tener otros sueños que perseguir. Nada de esto me parece mío, me siento tan ligera como todos. Anhelo las épocas llenas de color, de besos, de ternura y de éxtasis…

jueves, agosto 02, 2007

Malas jugadas

Los Alpes y un lago congelado eran mi vista desde aquella ventana del internado. Mi hogar por momentos, por decisiones de mi madre y mi "sabia" tía Neuras. Un lugar en el que pensaron si me internaban podía reformarme y tomar el buen camino de Dios (ilusas). Un frío lugar donde me volvía a topar con el amor, el desamor y con algo que no conocía (aunque no se crea): las chacaladas.
Su nombre Vladilena, una adorable rusita de rosadas mejillas, cabello rebelde y ojos claros. Una europea con hábitos un tanto extravagante, de supuesto fiar y meloso hablar. Una "adolescente" que se aprovechó de mi inocencia y dotes de caridad. William era mi ex novio "el ex novio" del internado vecino; el amor de juventud que a la fecha, creo me llega a arrancar en esas noches de farra o soledad uno que otro suspiro.
Yo ocultaba mi tristeza cuando conocí a Vladi. Una que otra fiesta, las botellas a escondidas de las monjas y su primo Antón, hicieron de nosotras las mejores amigas. Antón (otro rusito) era un chico alto, guapo y de una sonrisa que jamás he de olvidar. Un muchachito de exquisita plática que me enamoró a los 2 segundos de su visita e hizo medio olvidarme de los fantasmas. Yo soñaba despierta, yo me enamoraba del amor y Vladilena me daba más cuerda ¿Que porquéeeeee??? Pues la muy mendiga me andaba pedaleando la bicicleta. Resulta que vivía enamorada de William y yo sin saberlo. Que casualidad que nos hacía ir a las fiestas de su internado, escaparnos a la montaña y hasta acampar quesque pa ver las estrellas. AAaahh mendiga rusa que me hizo sacar al ex "el ex" y ella nomas no aflojó al primo ¡Beeaaaatcchhhh! Ok, ok no soy rencorosa, pero por mujeres como ella, hoy en día habemos mujeres como yo. Ok, ok, no la odio, pero sólo espero que se le regrese 8 mil veces por ¡Chacaaaaaal!

miércoles, marzo 07, 2007

Sí...bueno

Sonó el teléfono. En la pantalla, un número desconocido. Pensó: igual y es la doña de la renta que ya viene a joder, si todavía faltan 3 días...

-¿Bueno?
-Hola.
-¿Quién habla?
-... (inserte aquí su cara de excesiva sorpresa)

Era el pasado que volvía sin autorización. Era esa voz que ya había olvidado y le costó trabajo creer que fuera la misma que tanto adoró. Era él con el cinismo por delante y con esa labia justificada por el "hace mucho que no se de ti, ¿estas bien?"

Era él con su risa agradable, su facilidad de palabra y ese carisma que sólo él puede tener. Era aquel Romeo que había prometido amor eterno, pero jamás cumplió. Era aquel amante que en cartas pedía que ella no lo abandonara nunca, aquel que no imaginaba vida sin su amada.

Colgaron y a ella sólo le quedó la sorpresa. Volvió a sonar el teléfono. Esta vez la pantalla indicaba un número familiar, un número común y corriente que no daba sorpresas, no traía emociones, no hacía palpitar el corazón...eras tú.

viernes, febrero 02, 2007

Recuerdos Penelopianos

Porque el Mono de alambre lo pidió, he aquí unas cuantas fotografías de mi infancia.
En algún festival del cole. Yo soy la de hasta enfrente, sí, la que sale echando ojo al chisme de junto.

Aquí tendría como unos 6 añitos; la clásica fotografía de estudio.

Aaahh las tardes de lectura, que lindo recuerdo. En órden de aparición Anita, Charlie, yo y Ame. Por cierto ¿qué traigo puesto? parece que porto un hábito, ¡Dios mío, era una señal y hasta ahora la vi caray!

Bueno estas fueron unas vacaciones a los Alpes o algo así (ja no recuerdo bien), pero la que está parada soy yo.

jueves, febrero 01, 2007

Crisis de nervios en tu honor


Si pudiera decir que alguno de mis 5 matrimonios me hizo coincidir en razón y sentimiento que seria el último en mi vida, debo admitir que fue el Quinto, el ahora difunto… el que ha vuelto del más allá…

Hoy después de ya un rato de divorcio lo recordé. No con odio, no con rencor, mucho menos con amor y tampoco con melancolía… ¿Con calentura? Mmmm buena pregunta, pero la respuesta es NO, tampoco. Simplemente lo recordé con una sonrisa sincera, con un gusto infinito y con harta alegría.

Gracias a él aprendí infinidad de cosas, disfrute toda clase de momentos, conocí sentimientos que no sabía existían, me hizo enfrentar a mis demonios internos, me enseño que lo primero es estar bien con uno mismo para poder entregarse a alguien más, me hizo creer de nuevo en el amor y lo mejor de todo, me regalo la oportunidad de compartir un mismo sentimiento…

Ahora que esta cerca y a la vez lejos… ahora que en cualquier momento lo puedo ver, pero nunca mirar con otros ojos… ahora que está con alguien más y yo sólo estoy para mi … ahora que finalmente estoy curada de él y él esta curado de espanto, pero de mi…

Ahora y solo ahora voy a admitir que me dio gusto verte, saludarte, tocarte… ahora y sólo ahora debo admitir que a pesar de ya no sentir nada, hoy tengo una crisis de nervios en tu honor….

viernes, enero 26, 2007

Y volvió...


Y aquel que alguna vez me cautivó con su eterna labia, con sus aires de grandeza y sueños cineastas; aquel que una vez llegó al pueblo para robarme el corazón, ha vuelto y ronda los mismos lugares que yo; sin embargo, no logro topármelo (ja no se si decir Bendito Dios o dejar un espacio a la duda).
Confieso que al ver un carrito de aquel peculiar color me limitó a ver las placas, verificar que sean del estado y trato de no recordar el número (ilusa). Confieso que van 3 días que sueño con él en menos de 15 días, y no creo seguirlo queriendo, o deseando o mucho menos amando...pero ese hablar y preguntar de toda la gente del pueblo al verme, hace que el pasado vuelva y cosquillee. Aquel pasado que marcó y dejó una gran cicatriz; aquel pasado donde ese hombre por el que lloré hoy regresa a renovar una vida y recuperar lo que dejó...pero en ese recuperar ¿entraré yo? IM SO F...KING SCARED!!!!

lunes, enero 08, 2007

El regreso del difunto viviente



Difunto: Viene del lat. Deffunctus, curiosa palabrita que a mi me suena como a “Defectuoso”. Pero ¿quién es el difunto en mi vida?


Pues nada más y nada menos que mi ultimo marido, el 5to para ser exactos. Y le llamo difunto, no porque este muerto en realidad, sino porque para mi fue mejor creerlo así una vez que firmamos el acta de divorcio.


Pero por qué lo cito, por qué lo recuerdo, por qué resucitó? No lo sé.


Desde hace tiempo, he venido sintiendo esa extraña sensación al despertar que me choca, porque no puedo comprender que demonios hace metido en mi sueño. Porque de pronto, la gente lo nombra, lo menciona, lo ve, lo frecuenta y por si fuera poco tengo que saber de su vida aunque no lo quiera…


Es extraño porque el había vivido alejado de mi mundo por un tiempo, tiempo de paz y tranquilidad para su servidora, pero hoy parece que regresa no a mi mundo, porque eso es imposible, pero si a mi tierra, a mis lugares, a mis momentos, a mi pasado, a mi presente y por desgracia a mi futuro…


Mientras tanto iré prendiendo unas cuantas velitas, compraré hartas hierbas medicinales y me tomaré mis chochitos recetados por reconocida bruja de Catemaco, no sea la de malas que, o se me trepe el muerto, o se me alborote la hormona y le reclame la pensión alimenticia…… y haga feo ¡!!


domingo, enero 07, 2007

Adiós granito de arroz

Hoy decidí cambiar, decidí dejar en el pasado todas aquellas cosas a las que me he aferrado. Hoy le doy la despedida a la vieja Penny y digo hola a esa mujer que no le teme a nadie ni a nada, a esa mujer emprendedora y próxima millonaria (ánimas). A esa mujer que no le interesa el amor y se conforma con una mera noche de pasión anónima; a la que recuerda viejos amores y decide tirarlos al bote de basura. A esa dama romántica que busca nuevos poemas y canciones.

Hoy he aprendido que el presente es hoy, y el pasado, pasado es. Hoy con dolor de corazón (bueno, un poquito, pero hay que ponerle un toque dramático al relato) tiro aquellos converse que me acompañaron en tantas ocasiones: risas, lágrimas, bailes y una que otra corrida y brincada. Abandono a eso lentes a la "Rigo Tovar" que pasaron por tantas cabezas y fueron mis mejores amigos en mis caminatas bajo el sol. Por último me despido de ese fleco de "Cleopatra" (como diría mi perdido ahijado) para proseguir con los rizos que tanto le gustaban a Mamá Fortuna.

Hoy voy a cambiar, revisar bien mis maletas y sacar mis sentimientos y resentimientos todos. Hacer limpieza al armario; borrar rencores de antaño y angustias que hubo en mi mente para no sufrir por cosa tan pequeñitas dejar de ser niña... para ser mujer.

jueves, noviembre 30, 2006

Aquel amor de niño

Tú 12 y yo 14. Tú apenas entrabas a la secundaria, yo con un pie en la preparatoria. Días soleados y congeladas de uva acompañaban nuestros 15 minutos de recreo. Una flor y la salida del colegio fueron más que un pretexto para encontrarnos.
Jamás nos besamos, era demasiado atrevido para TU edad. Cartas donde me entregabas el corazón y prometías que tendríamos un final de cuento de hadas aparecían entre mis libros de geometría y civismo.
No recuerdo cuántas veces colgaste el auricular al escuchar que era yo la que estaba al otro lado, ni cuántas sonó el timbre de aquella casa con portón de madera, que al salirte yo a buscar, me hacías creer que simplemente era el maldoso viento el que me buscaba.
Pasó el invierno y el colegio nos volvía a reunir. Tú en la selección de futbol, yo en la escolta. Tú jamás te decidías a hablar, yo me iba a pasear. Tú con aquella mirada, yo a aquel miraba. Tú ingenuo, joven y enamorado, yo una cobarde que sin saberlo te rompió el corazón...